jueves, 14 de marzo de 2013

MEDIACIÓN Y DESAHUCIOS


El Grupo Socialista en el Ayuntamiento de Sevilla remitió este lunes pasado al equipo de gobierno de Juan Ignacio Zoido (PP) una propuesta para la creación de una oficina de mediación, intermediación y asesoramiento para las personas víctimas de desahucios y en colaboración con las entidades sociales, con consumidores y vecinos, y con profesionales jurídicos, según anunció el portavoz del PSOE, Juan Espadas, que ha realizado un llamamiento a Zoido para que atienda el "clamor existente", teniendo en cuenta el crecimiento del 260 por ciento del número de desahucios entre 2011 y 2012 en la provincia, de los que el 74 por ciento son en la capital, con 668 lanzamientos.

Con esta noticia nos despertamos el lunes 11 de marzo en Sevilla, un paso más en aras de profesionalizar y dar cabida a nuestra labor. Y en un ámbito, el de los desahucios, tan violento a veces, como imprescindible. Son muchas las familias en la calle, o en visos de estarlo, que necesitan apoyo, respuestas, ayuda. Hoy mismo, jueves 14, se ha conocido que el Tribunal europeo se ha mostrado contrario a la Ley Hipotecaria española en alguno de sus puntos, ley que de otro modo, hemos de considerar obsoleta (data de 1946).  Un pasito mas.

Frecuentemente la actuación judicial o policial, sin ton ni son, ha dado al traste con la esperanza de muchos sevillanos, así como españoles, de poder prorrogar sus préstamos sin ser desalojados, o de encontrar soluciones que puedan ser intermedias, sin fatales consecuencias para los afectados por impago, así como sin eximirles de su obligación de pagar, que debe permanecer siempre y en todo momento, dicho sea de paso.

Se trata de encontrar la fórmula que logre ese equilibrio entre las partes, los afectados y las entidades bancarias, sin que estas últimas, en defensa de sus derechos jurídicos, desprotejan a muchos ciudadanos sin preocuparse en exceso de la mísera situación en la que quedan muchos de ellos. Aquí debe surgir el papel y la labor del mediador.

Considerando nuestra figura como aquella neutral e interesada en el restablecimiento de las relaciones entre las partes, el apoyo que puede mostrar un mediador, así como la convicción y seguridad que se le puede otorgar a una entidad bancaria de que existen más alternativas que el desalojo de los afectados, debe primar como una posibilidad más que real en nuestra sociedad a día de hoy. El elevado número de desahucios llevados a cabo, y peor aún, que se otean en el horizonte, no nos pueden dejar cruzados de brazos. Se trata del futuro de muchas familias que, por unas razones u otras, no han tenido todas consigo para poder cumplir sus obligaciones. Y hablo de familias con interés en cumplir estas, por supuesto.  Deben valorarse fórmulas que evitando el desahucio, no eximan la responsabilidad de pago (igual que está tan de moda la dación en pago, se pueden plantear alternativas: exención de pagar durante un tiempo con una posterior subida de intereses cuando la situación de regularice, bonificaciones a la entidad bancaria que conceda facilidades a los obligados al pago sin desalojarlos…), siendo cualquiera que satisfaga a ambas partes como válida. He ahí su libertad de decisión y acordar, sin llegar a la imposición, como sucede con la actuación judicial.

Es por eso imprescindible otorgar prioridad a invertir en mediación, en dar la oportunidad a un nuevo mecanismo de actuación, que inspire confianza, debido al fracaso del sistema judicial actual. La mediación debe ser más que un complemento o alternativa, merece un primer plano en algunos aspectos, y en el drama de los desahucios encontramos un protocolo de actuación como anillo al dedo. Una tarea complicada, pero que, bien planteada, puede ser beneficiosa para todas las partes, consiguiendo a su vez de un golpe economizar esfuerzos, tiempo y dinero.

Ojalá ese espíritu mediador que tan de moda esta en nuestra sociedad no quede en eso, y campo a campo, convenza a las esferas más altas de su necesidad de implantación a día de hoy. Muchas familias seguro que lo agradecerán…

viernes, 22 de febrero de 2013

EL MODELO CIRCULAR NARRATIVO DE SARA COBB



El nacimiento de este modelo se le atribuye a Sara Cobb, si bien otra de las grandes teóricas del modelo circular narrativo es autora Marinés Suares. Este modelo, que nace del paradigma sistémico, por lo que tiene gran importancia la comunicación (especialmente el elemento circular que existe en toda comunicación), está orientado tanto al acuerdo como a la modificación de las relaciones entre las partes.


Una de las premisas de las que se parte es que con el lenguaje construimos e idealizamos la realidad, por lo tanto modificando las narraciones modificamos la percepción de esa realidad.

El contexto de mediación es un contexto de adversidad. Cuando las partes concurren a la mediación ya se han definido a sí mismas como adversarias, por lo tanto esto contribuye a la producción de historias o narraciones de acusación, reproche, justificación y negación.

Nuestro sentimiento es el resultado de las narrativas, de las historias que nos contamos a nosotros mismos en primera persona y de las historias que escuchamos y aceptamos (a gusto o a disgusto) de las otras personas sobre nosotros mismos.

Este método de mediación se basa en cuatro etapas, cada una de ellas pudiendo estar compuesta por varias sesiones de mediación. El eje central es la comunicación y el manejo de ésta.

-Pre-reunión: Esta etapa no la realiza el mediador que llevará el resto del proceso y se realiza con las partes por separado. Se quiere evitar la interacción y que se produzca una colonización de las narrativas. Esta reunión es básicamente explicativa de: las características del proceso de mediación, de la importancia y a qué nos referimos con la confidencialidad, firma del acuerdo de confidencialidad, honorarios y tiempo.

-Primera etapa: reunión conjunta (esta es la primera etapa en la que interviene el mediador que va a llevar el proceso), enfocada a encuadrar el proceso y a establecer las reglas: confidencialidad, todos van a hablar, todos tendrán reunión individual, todos tendrán reunión conjunta, no deben interrumpirse, cualquiera, si quiere puede irse y explicitar las alternativas que tienen. Aceptado el procedimiento se comienza, normalmente preguntando quién contactó con el servicio de mediación, y una vez recogido, se les pregunta quien quiere comenzar con la reunión individual.

-Segunda etapa: reunión individual
Los objetivos serán conocer bien el problema, ver cuáles son los objetivos, recursos, necesidades, peticiones a la otra parte, contribuciones para solucionar el problema; borrar el discurso de los derechos con el que normalmente argumentan cada una de las partes, circularizar y conocer qué soluciones han intentado y que evidentemente no han funcionado.

-Tercera etapa: reunión interna o del equipo para reflexionar en el caso y construir una historia alternativa que reúna los siguientes requisitos: legitimar a las personas que tiene problemas, contextualizar el conflicto, establecer una historia positiva para todas las partes y predecir las dificultades.

-Cuarta Etapa: reunión conjunta
Es la fase en la que se debe construir el acuerdo y buscar nuevas opciones, ventajas y desventajas de cada una de ellas. Así nace la necesidad de escribir un acuerdo provisional de forma positiva.

lunes, 4 de febrero de 2013

El MODELO TRANSFORMATIVO DE BUSH Y FOLGER

Tras haber analizado hace unos días el método tradicional- lineal, continuamos nuestro estudio de los modelos de mediación, deteniéndonos hoy en el modelo transformativo, que impulsaron Robert Bush y Joseph Folger.

La finalidad principal de la escuela transformativa es modificar la relación las partes, por lo que no se pone tanto énfasis en obtener el acuerdo, aunque por supuesto es el objetivo final, pero será una consecuencia de esa nueva situación.

Para lograr el objetivo se programan reuniones conjuntas o privadas al igual que en el modelo Harvard, aunque a diferencia, el mediador intenta introducir una comunicación relacional de causalidad circular. En las entrevistas se procura que cada parte potencie su protagonismo y pueda reconocer su cuota de responsabilidad en el desenvolvimiento de la controversia y la que le corresponde a su oponente. Este modelo tiene un fuerte predominio terapéutico.

El Modelo transformativo de Bush y Folger considera que la Mediación ha sido exitosa no cuando en la misma se llega a un acuerdo como fin. Definen el objetivo como el mejoramiento de la situación de las partes comparada con lo que era antes. En la Mediación transformadora se alcanza éxito cuando las partes como personas, cambian para mejorar, gracias a lo que ha ocurrido en el procesos de Mediación.

Según Bush y Folger, una parte resulta revalorizada en la Mediación cuando alcanza una comprensión más clara, comparada con la situación anterior, de la que le importa. Comprende más claramente cuáles son sus metas y sus intereses en la situación dada, porque persigue esas metas considerando que ellas son importantes y merecen consideración. Se cobra conciencia de la gama de alternativas que puede garantizarles total o parcialmente la obtención de sus metas, y de su control sobre esas alternativas. Comprende que existen decisiones, con respecto a lo que se debe hacer en la situación y que ejerce cierto control sobre dichas decisiones".

El participante comprende que puede elegir si continuar la Mediación o si la abandonará, si aceptará o rechazará el consejo jurídico o de cualquier otro carácter, si aceptará o rechazará una posible solución y que al margen de las restricciones externas, siempre se le ofrecerán alternativas, y el control sobre las mismas es exclusivamente de el. De esta manera se acrecientan o aumentan sus propias habilidades en la resolución de Conflictos.

El participante aprende a escuchar, a mejorar la comunicación, organizar y analizar cuestiones, a presentar argumentos, utilizar técnicas como la ubicación de ideas, evaluar soluciones alternativas y a tomar conciencia de los recursos que posee. Observa más claramente que posee la capacidad de comunicarse o persuadir eficazmente, puede redistribuir sus recursos de modo que tengan más alcance, sus recursos son suficientes para promover una solución que antes no contemplaron; puede aumentar sus recursos explotando una fuente suplementaria de apoyo a lo que antes no había contemplado.

Puede deliberar y adaptar decisiones acerca de lo que hará en las discusiones de la Mediación y la posibilidad de acordar y el modo de hacerlo, o de los restantes pasos que dará. Puede evaluar plenamente las cualidades y las debilidades de sus propios argumentos y de la otra parte, las ventajas y desventajas de las posibles soluciones y evaluaciones. 

Si bien es cierto el atractivo que despliega el modelo transformativo de formación en mediación, no hemos de olvidar que el despliegue de este modelo se ha producido allí donde hay una larga experiencia de participación en la mediación, y donde los grupos sociales que intervienen en los conflictos no se estructuran por su profesión sino por su participación en el conflicto, siendo este atributo, ser parte, el que legitima para estar en la mediación. Todo esto nos lleva a pensar en conflictos alejados de los llamados "privados", es decir, los "públicos" o "comunitarios", como los más pertinentes para su aplicación.


miércoles, 16 de enero de 2013

MODELOS DE MEDIACIÓN: EL MÉTODO TRADICIONAL-LINEAL, “HARDVAR”

A la hora de afrontar el proceso de mediación, debemos conocer que podemos enfocarlo desde diversos puntos de vista. Así, diferenciaremos por tradición tres líneas de pensamiento diferentes, que engloban cada una de ellas un tipo diferente de modelo de mediación. Hablamos del modelo tradicional-lineal (conocido como Hardvare), del modelo transformativo (de Bush y Folger), y del modelo circular narrativo (Sara Cobb).

Son las tres líneas principales de actuación del mediador en el proceso, si bien esto no quita que la creatividad o innovación que caracteriza al mediador, y la libertad por ende de actuar conforme a sus pautas y premisas para lograr los mejores resultados, permita la existencia de numerosos modelos de actuación de “cosecha propia”.

Hoy nos vamos a centrar en el modelo tradicional-lineal, o Hardvar. Se trata del modelo más extendido, y se lo debemos a Roger Fisher y William Ury, ambos miembros del Harvard Negotiation Project. Los dos desarrollaron este modelo, conocido también como de negociación basada en principios, que se aplica tanto a procesos de mediación, como de negociación.

El método se basa en cinco premisas: separar a las personas del problema; centrarse en intereses, no en posiciones; inventar opciones para ganar-ganar (ganar ambos); insistencia en el manejo de criterios objetivos y conocer la mejor alternativa a un acuerdo negociado.

Obviamente, es un modelo eminentemente práctico: está completamente orientado a la obtención de un acuerdo. Para ello, fomenta una comunicación lineal entre los mediados, mediante la utilización de preguntas abiertas. En esa misma medida, hay una cierta restricción de uso de preguntas cerradas, en tanto en cuanto éstas no dan lugar a respuestas flexibles; centra la mirada en el futuro, tiene una técnica ampliamente utilizada en procesos de mediación de todo tipo; intenta manejar las emociones negativas de manera resolutiva mediante apoyo en técnicas de legitimación y reformulación tan pronto como es posible (pero dando mucha más importancia a la obtención de un acuerdo).
Evita “enredarse” en bloqueos que puedan derivarse de una alta intensidad emocional, ya que intenta no perder de vista el fin del proceso, que, como hemos dicho, es la obtención de un acuerdo. Prima la comunicación verbal sobre la que no lo es, y entiende el desacuerdo como la causa del conflicto, sin dotar de excesiva importancia a las causas u orígenes de aquél. Por ello, no se realiza (al menos de manera intencionada) un trabajo sobre la relación entre las partes. La expresión de los mediados tiene lugar de manera ordenada, ya que el modelo se caracteriza por una búsqueda de  equilibrio a lo largo de todo el proceso.
Se trata de un proceso estructurado, pero flexible, en el que el mediador es un facilitador de la comunicación.
En cuanto a la celebración de las sesiones, éstas pueden tener lugar tanto conjuntas, como individuales, manteniendo la confidencialidad en este último supuesto. El mediador, respetando este principio,  puede utilizar la información obtenida en sesiones individuales para intentar fomentar el acuerdo.

Respecto a las ventajas que nos aporta este modelo, destacaremos que se utiliza para mediar en todo tipo de conflictos, si bien resulta especialmente conveniente en aquellos en los que no se precisa una mejora en la relación entre los mediados, y por lo tanto, cuando el conflicto es puntual, no existe una relación larga, y el objetivo no es mejorar la misma (aunque en toda mediación exitosa se cumple esta premisa). Tiene un índice de éxito en torno al 70%, superior al de otros modelos de mediación, lo que habla de su fiabilidad. Por eso, tiene gran aceptación en la mediación de conflictos de carácter mercantil u organizacional.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

UN BUEN EMPUJÓN


 El pasado 21 de noviembre de 2012, se publicó en el Boletín Oficial del Estado la Ley 10/2012 de Tasas de la Administración de Justicia,  por la que se regulan determinadas Tasas en el ámbito de la Administración de Justicia y del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses, con entrada en vigor un día después.

Sin duda, un duro golpe para el colectivo de la abogacía, que ven en la creación y publicación de la `Ley de Tasas´ un obstáculo más para el libre ejercicio de su profesión.

Aún sin tener certeza o seguridad de la viabilidad y estabilidad de la Ley, debido a las múltiples reacciones encabezadas por abogados, jueces, fiscales y magistrados, con la pretensión de declaración de inconstitucionalidad de la ley promulgada, lo cierto y verdad es que la Ley de Tasas es una realidad, se encuentra en vigor, y naciendo con la intención de evitar el colapso de los Juzgados, puede acabar con el ejercicio de la abogacía.

En lo que concierne a nuestro ámbito, el de la mediación, sin embargo, no podemos sino acoger con buen recibimiento esta noticia. Desde el Gobierno, y esta es una muestra mas, se está apostando por la resolución extrajudicial de los problemas, por el crecimiento y convencimiento del poder de la mediación como método de resolución de los conflictos.

A sabiendas de la buena acogida que está teniendo en nuestra sociedad el concepto de mediación, estamos necesitados de ese respaldo legal, de ese apoyo institucional, y de noticias como esta, que puedan dar credibilidad a la profesionalización de nuestra ocupación.

En definitiva, un empujoncito más en pos de lograr que al escuchar hablar de mediación no solo despertemos interés, sino que también podamos despertar convencimiento, seguridad, credibilidad, confianza, y esperanza.

Aprovecho estas lineas para desearos a todos unas felices fiestas, en familia, y una mejor entrada de año, un 2013 en el que todos nuestros deseos puedan verse cumplidos, entre ellos, poder hablar de mediación como una realidad social. Feliz navidad.



lunes, 10 de diciembre de 2012

UN FORO DE MEDIADORES PROFESIONALES


El pasado martes 4 de diciembre, en la sede de Hispalex, en Sevilla, tuvo lugar la celebración del primer encuentro entre mediadores profesionales al objeto de poder constituir un Foro de encuentro para los profesionales de la mediación en nuestra provincia, así como para celebrar periódicamente encuentros que nos ayuden a unir nuestras diferentes visiones de la mediación, analizar nuestros errores, dar nuevos enfoques a los proyectos en los que podamos colaborar o participar, supervisar casos reales, y por encima de todo ello, promover la formación continua de aprendizaje del mediador como profesional desde la unión.

La iniciativa vino de la mano de D. Vicente Somoza y D Juan Miguel Podadera, si bien esta idea rondaba por muchos de los asistentes. Contamos con la asistencia de 18 personas, muchas de ellas en representación de sus asociados (Ameproa, Alquimia Mediación, Mediara, Apromed…), las cuales mostraron su aprobación a tan brillante iniciativa. Tras la presentación del proyecto, aún en ciernes, trazamos líneas de desarrollo y trabajo, extrayendo las primeras conclusiones.

De groso modo, una de las principales premisas en las que existió consenso fue en la de trabajar desde el compromiso y la unión para alcanzar los objetivos comunes que lleguemos a plantearnos. Que el encuentro de la semana pasada no quede en eso, sino que fuera un punto de partida. Siempre hemos considerado que juntos, nuestra voz será mas notoria y el camino menos espinoso, así como el aprendizaje y esa formación continua del profesional que venimos reseñando se enriquecerá de una mejor manera.

Por ello, la constitución del Foro de Mediadores Profesionales de Sevilla no ha sido sino el primer paso de todos los que esperamos podamos lograr. Pasadas las navidades celebraremos el primer encuentro programado, en el que a buen seguro seremos muchos más los asistentes y podremos empezar a perfilar las líneas de trabajo mas productivas para la profesionalización de la mediación. La supervisión y el análisis de casos reales, así como talleres de formación continua para los mediadores centrarán los encuentros periódicos que pretendemos llevar a cabo, en sesiones cada 40-50 días en principio.

Desde aquí me gustaría daros un empujoncito a todos aquellos que creéis en la cultura del acuerdo, en la resolución alternativa de los conflictos, en el protagonismo de las partes a la hora de decidir por si mismo sus compromisos y responsabilidades, en la comunicación, y en definitiva, en la MEDIACIÓN. Que todo ese interés que despierta últimamente el oir de mediación no quede en eso, sino que, en la medida de nuestras posibilidades, podamos aportar nuestro granito de arena para que nuestra profesión sea conocida, compartida y beneficiosa para todos. Convenceros de que somos muchos mas de los que podamos imaginar y que la iniciativa de este Foro así lo ha refrendado, esperando que sea un punto y lugar de encuentro para todos, para desarrollar el ejercicio de nuestra profesión y poder hacer realidad la instauración de la mediación en nuestro Ordenamiento y en nuestra sociedad.


miércoles, 28 de noviembre de 2012

UN MUNDO DE CULTURAS


 Es frecuente, y cada vez más, que en un mismo espacio se de la convivencia de familias o grupos de personas pertenecientes a diversas etnias o culturas. El paso de los años y la evolución del ser humano como ser social ha dado pie a este fenómeno de concebir como algo frecuente la emigración y el arraigo de otras culturas dentro de un espacio socio-cultural.

Por situarnos, debemos conocer que la cultura hace referencia al “conjunto de valores, costumbres, creencias y prácticas que constituyen la forma de vida de un grupo específico”. A ello le unimos tres características básicas: la cultura es aprendida, es compartida, y está integrada.

De las relaciones en sí mismas que se dan entre dos o más culturas diferentes que comparten un espacio socio-cultural surge el concepto de interculturalidad, que viene a referirse no a la existencia de culturas diferentes a secas, sino al hecho de que exista interacción entre los sujetos sociales de esas culturas diferentes. Esta distinción es muy importante.

Ante esa realidad, unimos el hecho de que por normal general un colectivo mayoritario se erige en colectivo dominante en un determinado espacio, y varios colectivos minoritarios reclaman su derecho a la diferencia y a que la hegemonía cultural no acabe con sus particularidades. Ello afecta a las necesidades básicas de vivienda, salud, educación y empleo, así como a su capacidad de desenvolvimiento, de comprensión y manejo de los códigos de la cultura mayoritaria.

Por ello se hace necesario el fomento de la comunicación entre las personas pertenecientes a los diferentes grupos culturales, no quedando mas remedio que trabajar en ese contacto y esas relaciones. Se hace notable el desconocimiento  que tienen las personas sobre los colectivos culturales minoritarios: desconocen sus mecanismos de funcionamiento, sus “reglas de oro” en cuanto a comportamientos y relación.

A falta de respuesta profesional, ese papel lo ha venido asumiendo la figura del mediador natural para dar una respuesta espontánea a esta necesidad de interrelación. Su aportación se ha considerado como válida para remediar carencias de muchos servicios públicos a la hora de atender a personas de colectivos minoritarios. No obstante, la mediación natural plantea muchas limitaciones: la escasa o nula formación en mediación, la dificultad para mantenerse de forma imparcial o neutral ante un conflicto planteado, así como la confidencialidad…

Deducimos en ese caso que los conflictos no logran erradicarse con la intervención del mediador natural debido a esas limitaciones, surgiendo así el concepto de mediación intercultural, que definimos como aquel “recurso profesionalizado que pretende contribuir a una mejor comunicación, relación e integración entre personas o grupos presentes en un territorio, ya sean pertenecientes a una o a varias culturas”.

El nacimiento de la mediación intercultural, de carácter reciente, nos trae beneficios como son el arraigo de una cultura de gestión positiva de los conflictos, la promoción de la comprensión y el respeto de las diferencias culturales, así como una mayor cohesión social.

Y en un enclave social como el nuestro, tan dañado últimamente, soluciones así son las que verdaderamente se antojan imprescindibles y por las que hay que apostar para dirigirnos hacia una sociedad donde prime el respeto y la comprensión a las diferencias culturales que existen en los colectivos de personas que confluyen dentro de un mismo espacio social.